Ahora es posible electrificar un coche de combustión para acceder a la Zona de Bajas Emisiones

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El sector de la automoción se dirige desde hace años hacia la electrificación progresiva de los vehículos, que se prevé que sea total en los próximos años. Además, la normativa tanto a nivel nacional como regional también se inclina hacia el mismo sitio con las famosas Zonas de Bajas Emisiones —ZBE—.

Según esta norma, que entró en vigor el pasado 1 de enero de 2023, todos los municipios de más de 50.000 habitantes están obligados a diseñar su propia Zona de Baja Emisiones. De esta manera, se impedirá el acceso al centro de las ciudades a los coches con etiqueta medioambiental A. En el futuro también se prevé que haya una regulación al respecto para los coches con etiqueta B y C.

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Así, los únicos vehículos que podrán circular libremente por los grandes núcleos urbanos serán aquellos que tengan las pegatinas ECO o Cero Emisiones. Ante esta norma, surgen hasta tres alternativas: adquirir un vehículo eléctrico, convertir tu coche de combustión a GLP —gas licuado de petróleo— o electrificarlo.

¿Cómo se realiza la electrificación de un coche?

Hay algunas startups que en los últimos años han destacado en el proceso de electrificación. Se encargan de convertir un coche de gasolina o de diésel en uno completamente eléctrico para reducir por completo las emisiones. De esta manera, un vehículo antiguo que actualmente tiene una pegatina A, puede conseguir el adhesivo ECO o Cero Emisiones.

Las dos empresas que sobresalen en la práctica que se ha bautizado como ‘Retrofit’ son Elektrum Cars y eCoche. La primera empresa, por ejemplo, diseña y homologa un paquete de motor eléctrico, batería y toda la parte electrónica para incorporarlo a un vehículo de combustión determinado.

Elektrum Cars también se encarga de convertir algunos vehículos más clásicos y, en función del modelo en cuestión, consiguen ofrecer hasta 150 kilómetros de autonomía. No obstante, se trata de un proceso que todavía es costoso. Por ejemplo, según datos que ha publicado la propia empresa, convertir un Mini cuesta entre 14.000 y 16.000 euros.

Por otro lado, eCoche trabaja en diseñar un plan para acercar la homologación a todos los bolsillos. Su objetivo es juntar distintos pedidos de conversión —vehículos con características similares— para abaratar costes y que los usuarios no tengan que hacer un desembolso desorbitado.

Estas empresas también esperan que en España haya ayudas para electrificar un vehículo de combustión. Es cierto que actualmente hay subvenciones para la compra de coches eléctricos nuevos, pero no para quien decide hacer su propio vehículo más ecológico. “Tenemos 1.900 pedidos entre vehículos clásicos, utilitarios como el Seat Ibiza, furgonetas de reparto de última milla…”, ha afirmado el fundador de Elektrum Cars.

Tras la instalación, basta con pasar la ITV reglamentaria para comprobar que la instalación cumple con las normas. A partir de entonces, la DGT otorga la etiqueta correspondiente y comienzan las ventajas económicas y de movilidad.


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