El principe llega a las 4, a las 3 ya era feliz!

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Cal Mossen

Cuando conocí a Angel Puigsellosas, me di cuenta que no se trataba de un emprendedor cualquiera. Es de los que marcan diferencia con los que le rodean. Como si fuese un ángel que sirve de inspiración para otros. Con un tono de voz pausado, seguridad en si mismo y un ritmo de acción constante, Angel ha conseguido hacer aquello que realmente le gusta, interesa y apasiona. Su proyecto: Cal Mossen, un horno artesanal de cocas de pan. Y son las mejores. Se pueden encontrar ya en algunos restaurantes de Cataluña pero ha iniciado la expansión por el territorio nacional.

Cuando nos vimos la primera vez, me comentó en forma de fábula: El principe llega a las 4, pero yo ya era feliz a las 3. Esto me hizo pensar porque a las 4 era nuestra reunión y me daba a entender lo ilusionado que venía a nuestro encuentro.

El proyecto de Angel es centenario. Desde Folgueroles, lugar de nacimiento de mossèn Cinto Verdaguer y, partiendo de una receta centenaria transmitida de padres a hijos, y de la manera más tradicional, Angel y su equipo elabora esta coca artesana, hecha a mano como se hacia antes, con ingredientes naturales de la mejor calidad. En su web se describen como una familia de tradición panadera que, aprovechando la experiencia de sus padres y los conocimientos que les han transmitido, intentan aportar su esfuerzo para ofrecer un pan de calidad.

Y esto es loable que hayan resistido al fuerte envite de las empresas de distribución que se han lanzado a calentar pan congelado y venderlo a bajo precio con el consiguiente impacto en la calidad del mismo. Desde los Mercadona hasta pasando por las gasolineras, todos se han lanzado a ofrecer pan caliente pero incomible después de unas horas. Y en esto del pan tenemos que hablar de artesanía, de poesía culinaria en forma de pan.

Cal Mossen lo ha conseguido y sus cocas se encuentran hoy en restaurantes y hoteles que han apostado por la calidad en el pan.

Ángel también es solidario al considerarse un privilegiado. Realiza donaciones a ONG’s como Unicef y otras. Pero no tiene suficiente. Quiere hacer más por la sociedad en la que vive. Mima a sus trabajadores, les respeta, apoya y trata como si de la familia fuesen. Y ese parece ser el éxito de su vida, de su proyecto. En su vida, su hermano Josep es un referente. Lo perdió de la manera más injusta y hoy le recuerda y venera siempre que puede. Tiene en su memoria las últimas palabras de despedida que sonaron como un referente de camino a seguir. Parte del éxito de Ángel es gracias a su hermano mayor.

Ya hemos comentado en varios artículos de la necesidad de recuperar el esfuerzo como valor y actitud en las personas. La figura de los artesanos va asociada a tal capacidad de trabajo, de amar la labor que desempeñan. Esperemos que la llamada de Ángel nos traiga más artesanos en los distintos campos de la alimentación, de la cultura y de la vida empresarial.


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