¿No nos habremos pasado?

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Estoy en una cafetería de un aeropuerto de nuestro país de los llamados secundarios. No citaré el nombre con el ánimo de no atacar a nadie pero si es necesario que podamos comentar lo que se hace en nuestro país en las políticas de promoción, educación y todo aquello digno de ser gestionado por los políticos. Resulta que tomando un cafetito de esos que se agradecen enormemente por el ser el primero del día aparece un grupito de escolares (8) con dos personas mayores que resultan ser una mama de uno de ellos y una profesora. Pregunto que hacen un viernes a una hora temprana en el aeropuerto.

Me contestan que están cursando la asignatura Conocer el Avión. Me quedo un poco atónito ya que nunca en ningún país y en ningún lugar había visto una clase tan práctica para conocer una teoría. Indago más con los dos adultos y me comentan que es la Comunidad la que subvenciona la asignatura y el camarero de la cafetería me añade que cada semana arriban grupos de escolares con el mismo fin y propósito.

La experiencia que se les da a los niños es la de coger el avión, pasan la mañana en Madrid, allí se desplazan en metro hasta el mismísimo centro y al mediodía vuelven a Barajas para coger el avión. Total unas horas y un viaje de 10 personas cada día.

Me parece estupendo que queramos dar a nuestra juventud toda clase de explicaciones, teorías, prácticas y demostraciones reales de que es lo que les deparará. Pero, ¿no hay formas más económicas de hacerlo, o más creativas simplemente?

Analicemos el coste de la operación. Cualquiera puede calcular el coste de un vuelo de un aeropuerto secundario a Barajas. En este concreto, n hay líneas de low cost y opera la compañía de bandera del país. El coste medio que ha pagado un servidor por el mismo vuelo donde van los chavales es de 245€ solo ida. Si hacemos un simple cómputo la cosa no sale nada baratita para las arcas de cualquier Administración.

De los 8 niños de 10 años, resulta que 4 de ellos ya habían experimentado viajar en avión. Luego no es nuevo para ellos. ¿No se podía haberles excluidos si ya conocían la práctica?

Ya en el avión, los chavales nos han deleitado con un aaaaauuuuuuuuu al despegar. Ahora ya están más tranquilos. Ellos no tienen culpa pero todos saben que no han pagado el billete. Indirectamente se les está inculcando que siempre hay alguien que paga lo que van haciendo, justo lo contrario a lo que se necesita fomentar en este país.

Uno solo puede pensar de nuestros políticos aquello de: “a ver quien la hace más gorda”


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