La segunda ola de la IA en RRHH: menos chatbots, más automatización estructural para transformar toda la organización


Tras el auge de herramientas generativas, las compañías pasan de pilotos aislados a integrar IA en procesos completos de RRHH. Expertos como Viterbit apuntan a 2026 como el año de la automatización estructural.

 

 

La revolución de la IA en recursos humanos empieza a cambiar de fase, lo que en 2023 fue dominado por chatbots y asistentes puntuales, hoy se ve superado por la integración de IA estructural que automatiza procesos completos y libera a los equipos de carga operativa para centrarse en decisiones estratégicas.

 

De hecho, el 79 % de las empresas ya utiliza IA o automatización en procesos de reclutamiento y contratación, lo que evidencia que la tecnología ha pasado del piloto aislado a formar parte del día a día de la función. En este contexto, Viterbit, plataforma enterprise de reclutamiento operativo, advierte que 2026 será el año en que la IA deje de ser un extra y se convierta en infraestructura de RRHH.

 

Automatización más allá de los chatbots

Tras el boom de herramientas generativas en 2023 y 2024, la inteligencia artificial en Recursos Humanos empieza a cambiar de fase. Lo que comenzó como una adopción masiva de asistentes conversacionales y generación automática de contenido está evolucionando hacia algo más estructural: la automatización completa de procesos.

 

En sectores con alta rotación, como seguridad, hostelería o retail, la lentitud no suele estar en atraer talento, sino en coordinar decisiones, gestionar seguimientos o evitar que los procesos se queden bloqueados por falta de feedback interno. Ahí es donde aparecen los verdaderos costes: vacantes sin cubrir, sobrecarga en los equipos y pérdida de candidatos por demora.

 

La nueva fase de adopción de IA se centra precisamente en esos puntos críticos, en detectar cuellos de botella, activar automatizaciones dentro del flujo de contratación y reducir tareas repetitivas que consumen tiempo operativo. Las herramientas más avanzadas permiten analizar grandes volúmenes de datos para identificar patrones de retraso o priorizar candidaturas según urgencia real.

 

Un ejemplo de este cambio se observa en el sector de la restauración. En FoodBox, grupo con contratación continua en distintas marcas a nivel nacional, la automatización del primer contacto por WhatsApp permitió reducir el tiempo medio de cobertura de vacantes de nueve días a apenas 24 horas. “Pasamos de esperar respuestas durante días a mover el proceso en cuestión de horas”, explica Laura Villarta, responsable de Selección en la compañía.

 

“La primera ola de IA en RRHH fue importante para experimentar, pero no cambió de raíz cómo se trabaja”, señala Dimitri Nicolau, CEO de Viterbit. “La segunda ola no se mide en contenido generado, sino en procesos que antes consumían horas y ahora se ejecutan de forma fiable y escalable”.

 

Empresas que ya están marcando la transición

Algunas organizaciones con contratación intensiva ya están adelantando esta segunda ola de adopción. En sectores como seguridad, restauración o servicios, donde la rotación es elevada y los procesos son continuos, la automatización estructural empieza a integrarse como parte del sistema y no como herramienta puntual.

 

Compañías como Prosegur, Goiko o Clece operan en entornos donde coordinar cientos o miles de procesos simultáneos exige algo más que asistentes conversacionales. En estos contextos, la prioridad no es incorporar herramientas aisladas, sino estandarizar flujos, reducir bloqueos internos y ganar visibilidad sobre la operación completa.

 

“Lo que hemos visto trabajando con grandes organizaciones es que el verdadero salto no está en incorporar IA como asistente, sino en integrarla en el núcleo del proceso”, señala Nicolau. “Las empresas que tratan el reclutamiento como infraestructura, y no como tarea administrativa, están consiguiendo mayor previsión, menos fricción interna y tiempos de decisión más consistentes”.

 

De experimento tecnológico a ventaja competitiva

Para los expertos del sector, el debate ya no gira en torno a si adoptar inteligencia artificial, sino a cómo integrarla de forma estructural. En un entorno de presión sobre márgenes, rotación elevada y necesidad de eficiencia, la diferencia no estará en quién tiene más herramientas, sino en quién ha rediseñado sus procesos.

 

“La pregunta ya no es si usar IA en RRHH”, concluye Nicolau. “La pregunta es si tu sistema está preparado para escalar. Las organizaciones que entiendan esto antes no solo contratarán más rápido, sino que operarán con mayor estabilidad y previsión”.

 

En este contexto, la inteligencia artificial deja de ser una tendencia tecnológica para convertirse en un factor de competitividad organizativa. Y esa transición, coinciden los expertos, marcará el ritmo del mercado laboral en los próximos años.

 

“La IA empieza a ser infraestructura de RRHH”, añade Nicolau. “No sustituye al criterio humano, pero sí elimina el ruido operativo que impide tomar buenas decisiones”.

 

https://viterbit.com/


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