Neurociencia aplicada a la creatividad: menos ‘pensar fuera de la caja’ y más entender cómo funciona el cerebro


Gladys Kali, experta en neurociencia aplicada a la creatividad, explica qué necesita el cerebro para generar ideas y qué factores pueden favorecer o dificultar el proceso creativo.

¿Cuántas veces hemos escuchado que tenemos que “pensar fuera de la caja”? Quizá demasiadas. Especialmente en reuniones de innovación en las que esperamos que aparezca una idea brillante. Pero quizá el problema no sea que no sabemos pensar fuera de la caja, sino que deberíamos empezar por entender cómo funciona el cerebro cuando crea.

 

La creatividad no es un talento reservado a unas pocas personas, sino un proceso cognitivo en el que intervienen diferentes mecanismos. Para crear necesitamos explorar y controlar: mientras unas redes cerebrales generan posibilidades, establecen asociaciones o recuperan información, otras evalúan y seleccionan las ideas.

 

Investigaciones de neurocientíficos como Roger Beaty han mostrado la cooperación durante el pensamiento creativo entre la red neuronal por defecto, relacionada con la imaginación y el pensamiento espontáneo, y la red de control ejecutivo, vinculada al foco, la planificación y la evaluación.

 

Generar primero, evaluar después

Una de las claves es separar la generación de la evaluación. Sin embargo, en muchas empresas se pide hacer ambas cosas al mismo tiempo: “cualquier idea vale”, hasta que aparecen los primeros “eso es demasiado caro”, “ya lo intentamos” o “el cliente no lo va a comprar”.

 

Para Gladys Kali, experta en neurociencia y liderazgo consciente, primero hay que abrir posibilidades y después decidir cuáles tienen sentido. No se trata de que todas las ideas sean buenas, sino de permitir que aparezcan antes de someterlas a juicio.

 

La creatividad también necesita espacio mental. La psicología cognitiva lleva décadas estudiando la incubación y un metaanálisis de Sio y Ormerod encontró evidencia de que los periodos de incubación pueden beneficiar la resolución de determinados problemas.

 

Cuando dejamos de ejercer un control consciente constante, otros procesos cognitivos pueden facilitar asociaciones menos evidentes. En un entorno de reuniones, correos, WhatsApp, Slack y notificaciones constantes, este espacio resulta especialmente difícil de encontrar.

 

Estrés, descanso y diversidad también forman parte del proceso

El estrés tampoco tiene una relación simple con la creatividad. Determinadas formas e intensidades pueden afectar al rendimiento creativo y un metaanálisis publicado en 2025 en Neuroscience & Biobehavioral Reviews encontró un efecto negativo global del estrés inducido experimentalmente sobre la creatividad. Entre los factores analizados, la presión temporal aparece entre los que pueden perjudicarla.

 

La contradicción es habitual: se pide innovación y pensamiento diferente al mismo tiempo que se exige una solución inmediata. Para Gladys, gestionar el estrés no es únicamente una cuestión de bienestar, sino también de rendimiento cognitivo.

 

El descanso también cuenta. En un estudio publicado en Nature, Ullrich Wagner y sus colaboradores observaron que más del doble de los participantes que habían dormido descubrieron una regla oculta en una tarea frente a quienes habían permanecido despiertos. El cerebro había tenido tiempo para reorganizar información de la que ya disponía.

 

Las ideas nuevas tampoco aparecen de la nada. El cerebro combina, recombina, recupera y asocia información que ya conoce. La experiencia, el conocimiento y la exposición a perspectivas diferentes pueden ampliar las posibilidades de establecer nuevas conexiones, un aspecto que también pone en valor la diversidad de género y culturas en las organizaciones. Al mismo tiempo, el cerebro tiende a recuperar respuestas que ya han funcionado, por lo que el entrenamiento creativo implica cuestionar la primera respuesta, cambiar de perspectiva y explorar asociaciones menos evidentes.

 

Estas son algunas de las cuestiones que Gladys Kali trabaja en su taller Neurociencia aplicada a la Creatividad, donde aborda la generación y evaluación de ideas, el pensamiento divergente, el cambio de perspectiva, la incubación y la regulación del estado cognitivo y fisiológico.

 

El objetivo no es convertir a las personas en “creativas” de manera automática, sino comprender qué necesita el cerebro para pensar de una manera diferente. Porque quizá, antes de intentar “pensar fuera de la caja”, conviene entender cómo funciona.

 

*Para más información sobre el taller: hola@gladyskali.com

Acerca de Gladys Kali: www.gladyskali.com 

Gladys Kali, formada en neurociencia y liderazgo con las universidades más prestigiosas del mundo, como MIT, Harvard y Cambridge, ayuda a profesionales a optimizar su rendimiento y bienestar a través de la neurociencia aplicada.


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