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Para ser emprendedor hay que saber disfrutar el dolor

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Para ser emprendedor hay que saber disfrutar el dolorSiempre cuando comento que soy emprendedor, la primera respuesta que recibo automáticamente es: “me encantaría, tengo un proyecto, quiero dejar mi trabajo para emprender, etc.”.

Y mi respuesta siempre es la misma, emprender no es para todos, una sociedad se crea con una diversidad de talentos y todos son necesarios, ¿te has preguntado si naciste para hacerlo?

Ser emprendedor para mí es un arte, un arte que mezcla la estética, la ética y el trabajo sin descanso. No todos nacimos para emprender, no todos los emprendedores triunfan, ser emprendedor no es mejor que cualquier otra profesión u oficio y ser emprendedor no te garantiza absolutamente nada. 

Solo como único dato empírico puedo decir que en Chile más del 92 % de los emprendimientos fracasa. ¿Te inscribirías en una carrera con esa tasa de fracaso?

Tengo que reconocer que en lo personal disfruto mucho del riesgo y la adrenalina que se presenta día a día, soy como “ALL IN” en los desafíos, y muchas veces también me emociono y cuando mezclo emociones y objetivos me equivoco y para colmo no he podido separarlo de mi vida personal, es una copia, error tras error.

Esta idea que nos ha vendido la sociedad moderna cuando por ahí escuchas: “no quiero ser un empleado toda mi vida”, gran parte de la sociedad, tácita o intrínsecamente te vende esta idea, esto de ser emprendedor, como ser cooly que es lo máximo, no es así.

Antiguamente eran mal llamados comerciantes y tus padres querían que estudiaras, existe a mi manera de ver un error en creer que el emprendedor viene del empresario, y generalmente exitoso, por el contrario viene del comerciante, del esfuerzo, del ingenio, de la venta.

Pero hoy es cool y harás lo imposible por parecerte a Jobs, Bezos, Zuckerberg, etc. Eso no pasa y lo primero que debe hacer una persona que piensa o quiere ser emprendedor es inventariar quién eres y qué eres, y a partir de ahí trazarte pequeñas metas. No es sencillo levantarte una mañana y, sin saber cocinar, pretender convertirte en el chef más capo del planeta.

A mi parecer, ser emprendedor es como ser artista. Se tiene talento para ello o no se tiene. No hay más ciencia, no basta con que te compres todos los pinceles posibles y las mejores pinturas y lienzos; eso no te volverá el sucesor de Picasso por mucho que lo intentes. Para mí, se trata de un talento innato. ¿Qué tipo de talento? Pues a ver:

Como emprendedor te va a pasar de todo, pero lo que seguro te va a pasar con más frecuencia es el colmarte de preocupaciones, decepciones, frustraciones, mucha angustia, ansiedad, dolores de cabeza, se te caerá el pelo, dormirás poco, trabajarás mucho, tendrás pocos amigos, no tendrás tiempo para tu familia, confiarás en gente equivocada, algunos te traicionarán en la primera oportunidad que tengan, tu teléfono no dejará de sonar (ni el WhatsApp, ni el correo) y no siempre serán buenas noticias.

Para ser emprendedor hay que saber disfrutar el dolor

Tu reloj no distinguirá si es de día o si es de noche, no tendrás vacaciones programadas, no tendrás fines de semana por ley, no tendrás descansos por salud, comerás mal, soportarás a malos competidores, envidias, incluso sufrirás amenazas, muchos y muchas intentarán aprovecharse de ti y sin que te des cuenta, etc., etc.

Y todo esto durante el largo camino hacia lo que muchos llaman “éxito”, y este camino muchas veces nunca se termina y ese “éxito” a lo mejor nunca llega.

¿Tú te ves viviendo esto con una sonrisa una y otra vez? Si la respuesta es sí, pues puede que tengas espíritu de emprendedor.

Para finalizar, mi conclusión es que ser emprendedor es un arte, y todo arte requiere talento, y el talento no se aprende, simplemente llega en tu ADN como un don. Solo es cuestión de actitud, enfoque, disciplina y sobre todo es “sin llorar”.

Este artículo ha sido escrito por Sebastian Jaramillo Bossi, CEO y cofundador de Fromozz. 


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