TEN MD aplica criterios de reutilización de equipamientos y ha registrado ahorros superiores al 45% en proyectos realizados con este modelo.
Cambiar de oficina suele implicar desmontar el espacio existente, retirar sus equipamientos y volver a empezar. Sin embargo, no todo lo que se retira tiene por qué convertirse en un residuo ni todo lo que necesita el nuevo espacio tiene que adquirirse de nuevo. Analizar qué elementos pueden conservarse, adaptarse o reutilizarse permite plantear proyectos diferentes y reducir su coste.
Este es el planteamiento que TEN Management & Development (TEN MD) está incorporando a la transformación de espacios laborales: aplicar criterios de economía circular (cradle&cradle) desde el inicio para aprovechar los equipamientos existentes antes de plantear su sustitución. La compañía, especializada en la gestión integral de espacios de trabajo, aplica las cuatro R, reducir, reutilizar, reparar y reciclar, para estudiar qué elementos pueden mantenerse o tener una segunda vida e integrarse en la nueva distribución.
El enfoque cobra especial relevancia en los procesos de desimplantación. Cuando una empresa deja una oficina, TEN MD analiza el estado y las posibilidades de reutilización de mamparas, mobiliario y otros equipamientos, determinando si pueden seguir utilizándose en el mismo espacio, incorporarse a otro proyecto o recuperarse para una nueva instalación.
Reutilizar también puede reducir el coste
Además de reducir la huella de carbono y contribuir a la sostenibilidad sin comprometer los recursos a futuros la aplicación de estos criterios de economía circular puede tener un impacto directo sobre el presupuesto de los proyectos. Según la experiencia de TEN MD, la reutilización de equipamientos existentes puede generar ahorros que parten de alrededor del 15% respecto a planteamientos convencionales, dependiendo de las características de cada actuación.
Uno de los casos que mejor refleja este potencial es el de un cliente con el que TEN MD trabaja desde hace más de 30 años. El análisis de los proyectos realizados durante los últimos diez años muestra un ahorro superior al 45% al reutilizar equipamientos existentes frente a procesos basados en la desimplantación y posterior implantación de nuevos elementos. En este caso concreto, la reutilización se ha aplicado especialmente a las mamparas divisorias.
La compañía considera que todavía existe cierta resistencia a trasladar esta lógica al ámbito de los espacios de trabajo. Mientras que la compra de tecnología reacondicionada o de productos de segunda vida se ha normalizado en otros ámbitos, la reutilización de equipamientos en una oficina puede percibirse todavía como una solución asociada a una menor calidad o a una renuncia en el resultado final.
“Reutilizar no significa renunciar a la calidad ni al diseño. Significa analizar qué elementos siguen siendo útiles, qué puede adaptarse y dónde tiene sentido invertir en nuevo equipamiento. Si esta lógica ya se aplica con normalidad en otros ámbitos, también puede trasladarse a los espacios de trabajo”, añade José Antonio Marta, CEO de TEN MD.
La reutilización no implica, por tanto, renunciar al diseño, la funcionalidad o la adaptación del espacio a las nuevas necesidades de una empresa. El reto está en combinar los elementos que ya existen con nuevas soluciones, analizando su estado, sus posibilidades de adaptación y su integración en la nueva distribución.
Este planteamiento también puede aportar flexibilidad a los espacios. Algunos equipamientos, como las mamparas divisorias, permiten modificar distribuciones y crear nuevas configuraciones sin necesidad de sustituir todos los elementos existentes, facilitando futuras transformaciones de la oficina.
De la desimplantación a una nueva oportunidad
El cambio de enfoque también afecta a la manera de entender el final de un proyecto. Frente a una desimplantación concebida únicamente como el proceso necesario para dejar un inmueble libre, TEN MD plantea identificar el valor que todavía conservan los equipamientos existentes y buscar la forma de mantenerlos dentro del circuito productivo.
Para ello, la compañía trabaja tanto con empresas que transforman sus espacios como con propietarios de inmuebles, a los que ofrece la posibilidad de gestionar la recompra de determinados activos para facilitar su posterior reutilización.
El modelo de trabajo bajo economía circular se integra en la actividad de TEN MD en proyectos de oficinas, locales comerciales y espacios industriales, que abarcan desde la arquitectura y la ingeniería hasta la implantación, el equipamiento y la gestión integral del proyecto.
La propuesta supone pasar de una lógica de “desmontar y sustituir” a otra de “analizar, conservar y volver a utilizar”, incorporando la circularidad como una variable más a la hora de decidir cómo transformar un espacio de trabajo y cuánto invertir en él.
Acerca de TEN MD: https://www.tenmd.es/


