El calor en el trabajo ya no es un riesgo limitado a fundiciones, invernaderos o instalaciones con procesos térmicos. También condiciona actividades como la construcción, los servicios urbanos, la gestión de residuos y otros trabajos al aire libre. En este contexto, Sweanty ha cerrado su primer año en el ámbito laboral con 940 trabajadores medidos en 40 centros de España. De ellos, 300 siguen protocolos personalizados de hidratación.
La compañía, constituida en 2021 y ubicada en TecnoCampus Mataró, trasladó en 2025 al entorno laboral una tecnología nacida en el Instituto de Microelectrónica de Barcelona —IMB-CNM, CSIC—. La solución combina el SweaTracker, un dispositivo no invasivo que recoge información del sudor, con una plataforma digital y una metodología que incorpora las condiciones ambientales, la actividad desarrollada y la ingesta de líquidos.
La medición se realiza durante una jornada representativa. La señal del sensor se analiza junto con los datos de contexto para estimar la pérdida individual de líquidos y electrolitos. El resultado se convierte en indicaciones prácticas sobre su reposición. Cada trabajador recibe su protocolo y la empresa obtiene información técnica para identificar áreas, puestos o grupos que necesitan especial atención. El proceso incluye también formación sobre hidratación y signos de alerta.
El primer piloto laboral se desarrolló en julio de 2025 con 20 trabajadores de los invernaderos de Semillas Fitó, en Sant Andreu de Llavaneres. Tras aproximadamente dos meses, una encuesta de seguimiento autodeclarada recogió que el 78% percibió una mejora notable o la desaparición de síntomas de deshidratación, mientras que el 83% afirmó terminar la jornada con más energía, bienestar y mejor recuperación. En 2026, la intervención se amplió a 100 trabajadores de Semillas Fitó en Almería.
Sweanty también ha aplicado esta metodología en una empresa del sector metalúrgico, donde evaluó a 130 trabajadores de cinco puestos distintos. El análisis reveló diferencias significativas incluso entre personas que realizaban la misma actividad bajo condiciones similares de temperatura y humedad. Según los datos internos de Sweanty, algunos trabajadores perdían de media hasta cuatro veces más líquidos y electrolitos que otros, lo que demuestra la necesidad de adaptar las pautas de hidratación a cada persona.
“Estamos recibiendo una respuesta muy positiva por parte de las empresas y de las personas trabajadoras. Observamos que los trabajadores están tomando conciencia del papel de una hidratación adecuada durante su jornada laboral. Además, están valorando muy positivamente que sus organizaciones apuesten por soluciones innovadoras para cuidar su salud. Esperamos poder compartir, a partir de septiembre, los primeros resultados sobre el impacto de estas implantaciones”, señala Anna Llorella, CEO y cofundadora de Sweanty.
En doce meses, el modelo ha llegado a una veintena de organizaciones de sectores como la metalurgia, la construcción, la agricultura, la química, la gestión ambiental y de residuos, los servicios urbanos, la industria manufacturera y la alimentación. Entre las empresas que han autorizado ser mencionadas figuran Urbaser, Sacyr, Sonaca, Bridgestone, CEMEX, Paulig, ULMA y Semillas Fitó.
La propuesta no pretende sustituir la evaluación del riesgo, las medidas colectivas, las pausas, la adaptación de horarios ni la vigilancia de la salud. Nace de la ciencia par añadir información individual y así avanzar desde recomendaciones generales hacia una prevención más precisa y centrada en el trabajador.


