Muchas organizaciones incorporan inteligencia artificial sin una estrategia clara ni preparar a sus equipos, lo que provoca sobrecarga, confusión y acumulación de proyectos sin dirección. Esto limita el retorno de la inversión y evita que la tecnología tenga un impacto real en cómo se decide, se trabaja y se obtienen resultados en la empresa, según Carme Castro, CEO y fundadora de Kainova.
La inteligencia artificial se ha convertido en una de las principales partidas de inversión tecnológica en las empresas. Pero cada vez más organizaciones descubren que, pese a invertir en IA, los resultados no llegan.
La causa no suele ser tecnológica, sino organizativa. Se incorporan herramientas sin revisar cómo se decide, cómo se prioriza y cómo trabajan los equipos.
“Estamos viendo un patrón muy claro: empresas que hacen muchas cosas a la vez, pero no saben decir con claridad qué es lo realmente importante”, explica Carme Castro, CEO y fundadora de Kainova. “La IA entra en organizaciones ya tensionadas por crecimiento o por una complejidad cada vez mayor, y acaba multiplicando tareas y urgencias sin aportar más claridad”.
Cuando no existe una dirección clara, la tecnología se utiliza para apagar fuegos, no para avanzar hacia objetivos claros de negocio. La actividad constante se confunde con progreso, generando desgaste y diluyendo el retorno de la inversión.
Reconocer estas cinco señales ayuda a detectar este problema a tiempo:
- Equipos saturados, productividad estancada
Aumenta la actividad, pero no el impacto. Más herramientas generan más tareas, no mejores resultados.
- Gestión basada en urgencias
Las decisiones se toman de forma reactiva. La tecnología responde a problemas inmediatos, pero no a una forma clara de decidir qué es prioritario y qué no.
- Falta de alineamiento entre áreas
Cada departamento utiliza la IA a su manera, sin prioridades comunes ni una visión compartida.
- Innovación entendida como acumulación
Se confunde transformar con sumar plataformas. Sin cambios en procesos y cultura, la IA no genera innovación, por tanto, no se logra la ventaja competitiva esperada.
- Pérdida de rumbo organizativo
Los equipos no entienden hacia dónde va la empresa ni por qué se toman ciertas decisiones, lo que afecta al compromiso y a la ejecución.
Claridad estratégica antes que más tecnología
Antes de seguir destinando recursos a nuevas soluciones, las empresas deberían detenerse y preguntarse hacia dónde van, si tienen claro qué es realmente prioritario, cómo se toman las decisiones y si sus equipos están preparados para trabajar con foco y criterio común.
“La verdadera ventaja competitiva no está en tener más IA, sino en saber para qué y cómo usarla”, concluye Carme Castro. “Es pasar de llegar el lunes con la sensación de ir siempre tarde, a cerrar la semana con la calma de saber qué es importante y qué no. Y esa claridad no la da la tecnología: se construye desarrollando el talento y la forma de liderar dentro de la organización”.
Acerca de Kainova: https://kainova.es/
Fundada en 2009, Kainova es una empresa líder en estrategias innovadoras de talento en las organizaciones. Su CEO, Carme Castro, ha sido galardonada en 2023, por la Sociedad Europea de Fomento Social y Cultural, con el Premio Europeo a la Mejor Trayectoria Profesional en Innovación en Gestión del Talento y forma parte de la lista Top 10 Best CEO de Urban Beat. También forma parte de Disruptivos Top, la guía de empresarios y CEOs que sobresalen por su talento innovador. Kainova ha recibido el premio al Talento Empresarial de la Asociación Europea de Industria, Tecnología e Innovación, y está en la lista de las 5 Mejores empresas de Innovación Urban Beat. Con un equipo con más de 35 años de experiencia, Kainova acompaña a las organizaciones a lograr la excelencia a través del talento de sus personas, mediante proyectos de transformación organizacional innovadores y eficaces.


