Por qué el cerebro sabotea los objetivos y qué pueden hacer las empresas para evitarlo


Gladys Kali, speaker, experta en neurociencia aplicada y autora de Neurociencia para el Estrés Laboral, analiza cómo el estrés, la dopamina y la regulación del sistema nervioso impactan directamente en la motivación, los hábitos y el rendimiento profesional.

En muchas organizaciones, los objetivos estratégicos se definen con ambición, pero pierden tracción a medida que avanza el año. Desde la neurociencia, el problema no es la falta de compromiso de los equipos, sino el impacto del estrés sostenido en el funcionamiento del cerebro y en la capacidad de mantener hábitos productivos.

“No se puede pedir constancia, foco y autocontrol desde un sistema nervioso sometido a estrés continuo”, señala Gladys Kali, experta en neurociencia aplicada.

Por qué la mayoría de las personas falla al crear hábitos (según la neurociencia)
Cuando los objetivos se perciben como inalcanzables, el cerebro activa respuestas de estrés que reducen la capacidad de planificación, seguimiento y toma de decisiones, afectando directamente al rendimiento.

Confianza neuronal: el músculo invisible de los hábitos

La confianza neuronal se construye a partir de objetivos alcanzables. En entornos corporativos, esta sensación de logro es clave para sostener la motivación y el compromiso de los equipos.

Dopamina y motivación: el “para qué” importa más que el “qué”

La dopamina no responde solo a tareas, sino al sentido del objetivo. Cuando los equipos comprenden el propósito de su trabajo, aumenta la implicación y la constancia.

Retos anuales vs. retos de 12 semanas

Los ciclos de trabajo de 12 semanas permiten ajustes continuos, mayor foco y refuerzos constantes, alineándose mejor con la forma en que el cerebro gestiona el esfuerzo.

Estrés, hábitos y sistema nervioso

El estrés crónico reduce la eficacia de las funciones ejecutivas, dificultando el autocontrol y la sostenibilidad de los hábitos laborales.

“El cambio real no depende de la fuerza de voluntad, sino de cómo diseñamos nuestros hábitos”, concluye Gladys Kali. “Cuando entendemos cómo funciona nuestro cerebro, cómo influyen el estrés, la dopamina y la regulación del sistema nervioso, podemos crear hábitos sostenibles, sentirnos motivados y lograr los objetivos que realmente importan”. Menos presión, más confianza neuronal y hábitos posibles: esa es la clave para empezar el año con éxito.

Acerca de Gladys Kali: www.gladyskali.com 

Gladys Kali, formada en neurociencia y liderazgo con las universidades más prestigiosas del mundo, como MIT, Harvard y Cambridge, ayuda a profesionales a optimizar su rendimiento y bienestar a través de la neurociencia aplicada.


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