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El Club de Mujeres que viven de sus maridos

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Women laughing
Conocer a Raquel, la presidenta del Club invita a una profunda reflexión. Si eres mujer, a plantearte seriamente esta posibilidad siempre y cuando y como dice ella, no te hayas equivocado en la selección de marido. Si eres hombre, a soñar que en tu próxima vida te toque ser mujer para poder ser miembro del tal selecto club.

Raquel
ha trabajado mucho. Desde muy jovencita, estuvo en distintos trabajos hasta que por sus dotes comerciales fue fichada por una entidad bancaria de primer nivel. Allí estuvo los últimos 8 años hasta que provocó su salida de forma planificada y ordenada. El premio fue un retiro que desembocó en una vida que disfruta con amigas. Sin quererlo, se ha formado un grupo que ha sido llamado el Club de las mujeres que viven de sus maridos.

Fui a visitarlas a ver que tenían que contarme. Quizás podría aprender algo y plantear a mi mujer que mi próximo proyecto será el Club de los Hombres que viven de sus mujeres. Pero no creo que sea una buena idea. El que es emprendedor no puede estar sin pensar, sin crear, sin plantearse nuevos retos y proyectos.

Se les veía pletóricas. Quien no! diría cualquier lector de este artículo desde su trabajo. No quieren volver atrás. Según dicen,

la vida es cíclica. Nuestras madres lucharon por los derechos de la mujer y su incorporación laboral. Por la igualdad de condiciones. Pero de eso hace ya unos años. Ahora lo que se lleva es volver a estar en casa, pero con la beneficencia del marido.

Todas ellas están preparadas. Con menos estudios que otras que aspiran a comerse el mundo laboral, pero con ideas claras de vivir la vida de forma placentera y sin tapujos.

Es una opción de vida. Todas ellas dicen que es temporal, pero algunas lo tienen claro. Mientras se pueda y el marido aguante, a seguir.

En esta época de crisis económica, quizás sería una forma de aligerar las listas de parados. Para eso los maridos tendrían que ganar más trabajando mejor, y ellas gastar menos o gestionar el presupuesto familiar de forma más eficiente. Ambas medidas son buenas para incrementar la productividad.

No tienen formalizado el Club porque quieren pasar desapercibidas, pero si uno se pasea por los gimnasios por la mañana, o en los mercados de las grandes ciudades, las puedes encontrar allí, comprando pescado fresco y comida de calidad. Nada de Mercadona y sus marcas blancas que no valen nada. También se las puede ver en las entradas de los colegios una media hora antes de que salgan sus retoños. Es la hora de tomar café, de comentar todo lo que les ocupa o lo poco que hacen, pero nunca se sienten aburridas. Son dueñas de su tiempo, de su vida.


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